Los primeros tratamientos utilizados para contener al VIH le dieron muy mala fama a estos medicamentos. Sustancias que tenían importantes efectos secundarios hicieron creer a muchas personas que el remedio era peor que la enfermedad.

Pero a más de 25 años del surgimiento de los tratamientos antirretrovirales altamente efectivos (HAART, por sus siglas en inglés), esa idea está sumamente lejos de la realidad. Los medicamentos han salvado millones de vidas a lo largo de la epidemia de VIH.

Comenzando el tratamiento

Si tú o alguien que conoces ha recibido un diagnóstico de VIH, es importante que comience a tomar el tratamiento antirretroviral cuanto antes, para evitar que el virus se siga replicando y destruyendo así el sistema inmunológico o de defensa del cuerpo.

Por lo general, el tratamiento consta de una combinación de tres medicamentos, la cual, en su forma más práctica, está contenida en una sola pastilla que se toma una vez al día.

Si la persona con VIH no siente malestares (no ha perdido peso, no ha tenido fiebres ni tiene infecciones oportunistas), podría no sentir la necesidad de tomar el tratamiento, pero es muy importante que el personal médico le explique que debería apegarse a su esquema para mantenerse igual de saludable en el futuro.

También es esencial que el médico exponga cuáles son los posibles efectos secundarios de los medicamentos y qué se puede hacer para controlarlos, ya que si resultan muy molestos, podrían provocar que la persona deje de tomar el tratamiento. Esto trae consecuencias serias como el debilitamiento del sistema inmunológico y la posibilidad de que el virus se haga resistente al tratamiento.

Cómo controlar los efectos secundarios

Como todos los fármacos, los antirretrovirales pueden tener ciertos efectos secundarios, pero aunque algunos son frecuentes, esto no significa que todas las personas los van a sufrir.

Por esto, aquí te presentamos algunos de los más comunes y varias estrategias para enfrentarlos, de acuerdo con el portal de información sobre salud Healthline.com. Siempre recuerda que lo mejor es comentarlo con tu médico, quien debe estar al tanto de tu estado general.

Diarrea.

Este problema puede llevar a que pierdas demasiados líquidos y te deshidrates, además de que entorpece la absorción de los medicamentos en el aparato digestivo, como estómago e intestinos. Algunas acciones que pueden ayudar a mitigarla son:

  • Reducir el consumo de alimentos grasosos o picantes, y de lácteos.
  • Comer menos verduras crudas o cereales integrales.

Náuseas y vómitos.

Casi todos los medicamentos contra el VIH causan estos problemas. Las consecuencias negativas pueden ser la desnutrición y la mala absorción de los fármacos. Lo que puedes hacer para contrarrestarlos es:

  • Comer varias porciones pequeñas durante el día, en lugar de tres comidas grandes.
  • Comer alimentos blandos como arroz blanco o galletas saladas.
  • Evitar la comida grasosa y picante.
  • Cortar un limón en rodajas y olerlas para aliviar las náuseas.

Fatiga.

Si te sientes muy cansado sin motivo, puedes hacer lo siguiente:

  • Comer alimentos nutritivos que aporten energía a tu cuerpo.
  • Ejercitarte con frecuencia (aunque suene contradictorio).
  • No tomar alcohol y no fumar.

Insomnio.

Los problemas de sueño afectan muchos otros aspectos de la vida cotidiana, por lo que para lidiar con ellos se recomienda:

  • Seguir una rutina de ejercicio regular.
  • Evitar tomar siestas durante el día.
  • Tener una rutina en cuanto a horarios de sueño.
  • Relajarse antes de acostarse, puede ser con un baño u otra actividad relajante.

Lipodistrofia.

Este concepto se refiere a la distribución anormal de la grasa corporal, como la acumulación de ésta en el abdomen o en la parte posterior del cuello, similar a una giba o joroba. Más que un efecto doloroso o que cause molestia física, la lipodistrofia suele generar un malestar emocional. Si notas cambios de este tipo en tu cuerpo, prueba con:

  • Hacer ejercicio regularmente.
  • También existen opciones quirúrgicas o farmacológicas que debes consultar con tu médico.

Lo más importante es que todos los efectos secundarios se pueden manejar. Puedes poner en práctica estos tips mientras llega la fecha de tu siguiente consulta médica, pero siempre es necesario que hables con el personal de salud sobre estas molestias. Tu médico incluso podría prescribirte algunos medicamentos más, si es que los efectos secundarios son muy fuertes.

Y recuerda que lo ideal es que toda persona con VIH esté bajo tratamiento antirretroviral. Si recibiste un diagnóstico y no has iniciado tu tratamiento o lo suspendiste y quieres retomarlo, en AHF República Dominicana podemos asesorarte. Acércate a nuestros centros y conoce nuestros servicios.

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