Cuando has comenzado una vida sexual activa, es importante protegerte de las infecciones de transmisión sexual (ITS), y una de las más significativas es el VIH. Este virus afecta al sistema inmunológico y hace que el organismo quede expuesto a todo tipo de infecciones oportunistas, además de afectar la salud en general a largo plazo.

Por esto, se recomienda usar condón en cada relación sexual, ya sea vaginal o anal. Sin embargo, es frecuente que se deje de lado esa herramienta cuando se practica el sexo oral. En este tipo de interacción sexual te expones a muchas de las ITS que existen, pero ¿cuál es el verdadero riesgo de transmisión del VIH durante el sexo oral? Aquí te lo contamos.

¿Cómo se transmite el VIH?

Es bien sabido que el VIH sólo tiene tres vías de transmisión: 

  1. La vía sanguínea, por ejemplo, por compartir equipos de inyección.
  2. La vía materno-fetal, cuando una mujer con VIH lo transmite a su bebé durante el embarazo, el parto o la lactancia.
  3. La vía sexual, a través del intercambio de fluidos como semen, líquido preeyaculatorio y fluidos vaginales.

Es esta última opción, la transmisión sexual, la que nos importa retomar. Durante la penetración vaginal o anal, se da un ambiente ideal para que el VIH pase de un cuerpo a otro. Diversos estudios han mostrado que el semen de los hombres con VIH que no están en tratamiento (quizás porque no saben que lo tienen) concentra una gran carga del virus. Sumado a esto, tanto la mucosa de la vagina como la del ano son propensas a lesiones muy pequeñas surgidas de la fricción del acto sexual, por lo que esas heridas mínimas son la “puerta” por la que el VIH entra al organismo.

¿El VIH puede entrar por la boca?

En general, la boca no es una vía de entrada del VIH hacia el organismo en la mayoría de los casos. Cuando una persona estimula con su boca los genitales de otra (sea hombre o mujer), e incluso si llega a tragar los fluidos sexuales de su pareja (líquido preeyaculatorio, semen o fluidos vaginales), la probabilidad de que el VIH sobreviva a la saliva y/o a los ácidos del estómago (conocidos como jugos gástricos) es prácticamente nula.

Sin embargo, el riesgo aumenta si quien hace el sexo oral (por tanto, recibe en su boca los fluidos sexuales) tiene encías sangrantes, úlceras bucales o periodontitis (una enfermedad de las encías). También hay más riesgo de transmisión si quien recibe el sexo oral tiene úlceras o heridas en los genitales, que podrían ser causadas por la propia actividad sexual o por la presencia de otra ITS.

¿Cómo protegerte mejor?

La buena noticia es que hay formas de eliminar el riesgo de adquirir (o transmitir) el VIH durante el sexo oral.

La primera es la más conocida: usar un método de barrera. Esto significa que, si vas a practicarle sexo oral a un pene, deberás colocarle un condón. Hoy en día, las marcas más reconocidas tienen versiones con sabores para hace de la protección algo mucho más divertido y placentero.

Por otro lado, si la sesión de sexo oral se dirige a una vagina, también se puede colocar una barrera para evitar la transmisión del VIH y otras ITS. En algunos países se venden cuadros de látex, los cuales se deben colocar cubriendo toda el área. Pero si donde vives no encuentras este producto, puedes fabricar tu propia barrera cortando la punta de un condón tradicional y después cortándolo a lo largo, para formar un rectángulo. De igual forma, puedes elegir los que tienen sabor o aroma.

Y la segunda opción es mucho más completa, pues beneficia no sólo a las dos personas involucradas en la relación sexual, sino a toda la comunidad en general. Se trata del principio de indetectable=intransmisible. Esto quiere decir que, cuando una persona que tiene VIH se apega a su tratamiento antirretroviral, logra tener una cantidad tan baja de virus en su sangre y fluidos sexuales que es virtualmente imposible que transmita el VIH.

Mantener indetectable su carga de virus no sólo permite a esa persona tener relaciones sexuales (incluso orales) sin condón, sin el riesgo de transmitir el virus, sino que también mantiene su salud en las mejores condiciones posibles y, a gran escala, contribuye a disminuir el ritmo de crecimiento de la epidemia.

Pero para logarlo, se debe dar el primer paso que es fundamental: hacerse una prueba de detección. Sólo sabiendo si tienes VIH podrás buscar tratamiento y cuidarte como corresponde. Si quieres hacerte una prueba de VIH gratis, en AHF República Dominicana la encontrarás. ¡Acércate a nuestro centro de pruebas más cercano a ti y resolveremos todas tus dudas!

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