Más de cuatro décadas han pasado desde que se registró el primer caso de un extraño síndrome en personas que mostraban un sistema inmunológico sumamente dañado. Tuvieron que pasar un par de años más para que se lograra identificar la causa de ese síndrome, y fue así como la humanidad comenzó el arduo trabajo para vencer al nuevo virus.

Aún hoy, el VIH y el sida mantienen importantes incógnitas que han dificultado crear una cura definitiva o una vacuna. Siendo así, si los propios científicos tienen todavía algunos misterios que resolver, tiene sentido que muchas personas que no son médicos desconozcan ciertos aspectos de la infección. Por eso, hoy aclaramos los seis datos básicos que deberías conocer sobre este problema de salud.

  1. El VIH no es lo mismo que el sida. Las siglas VIH se refieren al virus de la inmunodeficiencia humana, que es el microorganismo que infecta el cuerpo y ataca a las células del sistema inmunológico, las cuales destruye al replicarse dentro de ellas. El sida, en cambio, es el síndrome de inmunodeficiencia adquirida, es decir, la etapa más avanzada de la infección por VIH, donde se presentan una serie de condiciones, infecciones y enfermedades que no aparecerían juntas si el sistema inmunológico no estuviera destruido.
  2. El VIH no se puede curar, pero sí controlar. Desde 1996 existe un tratamiento para controlar el VIH y evitar que las personas lleguen a desarrollar sida. Ya que no es un tratamiento curativo, quienes tienen el virus deben tomarlo de por vida. Sin embargo, este tratamiento, conformado por 3 o más medicamentos, según el caso, consigue disminuir o incluso detener la replicación del VIH, con lo que el sistema inmunológico tiene oportunidad de recuperarse y la persona mejora mucho su condición de salud, ya que no sufre el daño que el virus provoca.
  3. El VIH se ha convertido en una enfermedad crónica. Gracias a los tratamientos antes mencionados (conocidos como tratamientos antirretrovirales), el VIH se considera actualmente una enfermedad crónica; esto significa que las personas vivirán el resto de su vida con el virus, pero si toman los medicamentos necesarios podrán vivir una vida larga y en condiciones similares a las que tienen las personas sin VIH. Pero para lograr esto, es muy importante que quienes hayan estado expuestos a contraer el virus se hagan pruebas de detección, tengan acceso a servicios de salud especializados y reciban el tratamiento que necesitan para estar bien.
  4. Es imposible saber, a simple vista, si alguien tiene VIH. En los primeros años de la pandemia del VIH, cuando no existían los tratamientos antirretrovirales, circularon muchas imágenes de personas en fase terminal de sida, y éstas fueron asociadas a la infección por VIH, sin importar el grado de afectación en cada persona. Hasta hoy persiste ese prejuicio de que quienes viven con VIH se ven pálidos, extremadamente delgados o tienen algún signo que hace evidente que tienen el virus. Esto es completamente falso, las personas con VIH pueden verse como cualquier otra persona.
  5. El VIH no se transmite por la convivencia cotidiana. Tocar, saludar, abrazar o besar a una persona con VIH no representa ningún riesgo de transmisión del virus. El VIH solamente se transmite por tres vías: sexual, sanguínea y perinatal (de madre a bebé). Así, el sudor, las lágrimas, la saliva, la orina o las heces no representan riesgo alguno. Es por esto que la convivencia con un familiar, compañero de trabajo o compañero de estudios es segura cuando se llevan a cabo actividades cotidianas en esos escenarios. Toda intención de segregar a quienes viven con VIH en estos contextos se considera discriminación, pues el temor de transmisión del virus no está justificado científicamente.
  6. Si alguien con VIH tiene la infección bajo control, no transmite el virus. Este es, quizá, el hallazgo más importante que se ha generado sobre el VIH en los últimos años. Cuando una persona con VIH toma correctamente su tratamiento, el nivel de virus en su sangre (conocido como carga viral) desciende tanto que no hay probabilidad de que dicha persona transmita el virus a otras, por ejemplo, a través del contacto sexual sin protección. Es por esto que es tan importante que se detecte a todas las personas con VIH y se les dé el tratamiento adecuado, porque así, además de procurar el buen estado de salud de quien tiene el virus, se elimina el riesgo de transmitirlo a otras personas.

Así que ya lo sabes, conocer más sobre este virus te hará tomar mejores decisiones, pues todas y todos podemos estar en contacto con él en algún momento. Si quieres hacerte una prueba de detección gratuita, acércate a AHF Republica Dominicana y te la realizaremos. Ubica tu centro de pruebas aquí.

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