Con los últimos días de 2022, el doctor Anthony Fauci dejó su cargo como director del Instituto Nacional de Alergia y Enfermedades Infecciosas de Estados Unidos, el cual ocupó durante 38 años. Con este paso, el médico pone fin a una carrera de más de 50 años en el servicio público de su país, aunque su labor también tuvo una gran influencia en todo el mundo.

En los últimos tres años se le pudo ver al frente de la respuesta a la pandemia de COVID-19 en Estados Unidos, un liderazgo que no ocupó por casualidad. Aunque enfrentó severas críticas de parte de sectores que creían en teorías de conspiración (que consideraban que el SARS-CoV-2 era un invento para controlar a la sociedad) y de los grupos antivacunas, se mantuvo firme en el rumbo que debía llevar el manejo de la emergencia sanitaria, con base en los conocimientos previos sobre infectología.

Ya antes, Fauci había encarado muchos otros brotes epidémicos que han tenido gran impacto en la humanidad, como la influenza A H1N1, el ébola, el zika, el síndrome respiratorio agudo severo (SARS, por sus siglas en inglés) y el síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS, por sus siglas en inglés), además de rebrotes de infecciones que se creían erradicadas, como el sarampión o la poliomielitis.

Pero posiblemente el mayor reto, de largo alcance e importantes implicaciones, que ha enfrentado este médico durante toda su carrera es la pandemia de VIH.

Un papel decisivo

Los primeros casos de sida, reportados en 1981, provocaron un gran aumento del interés por las enfermedades infecciosas entre los jóvenes estudiantes de medicina, recuerda Fauci en un artículo, una especie de recuento y reflexión sobre su carrera, publicado en la revista New England Journal of Medicine, una de las más prestigiosas en el campo médico.

La magnitud de la incógnita que planteaba este nuevo síndrome, detectado por primera vez en Estados Unidos, puso a trabajar a todos los especialistas en infectología para hallar una explicación. La hallaron hasta tres años después, en Francia, cuando investigadores del Instituto Luis Pasteur descubrieron lo que llamaron Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH), que causaba el sida.

Si bien los esfuerzos gubernamentales fueron escasos, pues en esa época se consideraba una infección que únicamente afectaba a la población gay, muchos científicos dentro de sus laboratorios trabajaban frenéticamente para buscar una cura para este virus que acababa con la vida de las personas a los pocos meses de su diagnóstico.

El propio Anthony Fauci fue duramente criticado en aquella década por su falta de acción como funcionario público, ya que la dependencia donde trabajaba (directamente encargada de las enfermedades infecciosas) no parecía esforzarse por destinar recursos humanos o monetarios a responder a aquello que ya era una emergencia de salud.

Sin embargo, con el tiempo se fue empujando la maquinaria del gobierno, encabezado por el presidente Ronald Reagan, gracias al impulso de activistas de la sociedad civil y también de algunos funcionarios, como Fauci, que demostraron la importancia de tomar en serio la expansión del VIH.

Pero el médico no realizó solamente trabajo de oficina. Como investigador, contribuyó a entender la forma en que actúa el VIH y cómo destruye las células de defensa del organismo, lo cual deja desprotegida a la persona frente a cualquier infección. A partir de este conocimiento también empezó a ahondar en el desarrollo de tratamientos para frenar el avance del virus.

De su propia voz

Más allá de hablar de VIH, de COVID-19 o alguna otra infección en particular, Fauci reflexiona en su artículo sobre el futuro de las enfermedades infecciosas para la humanidad.

“No hay ninguna razón para creer que la amenaza de infecciones emergentes va a disminuir, ya que sus causas subyacentes están presentes y es muy probable que aumenten”, escribe el científico de 85 años de edad.

Si alguien tenía alguna duda sobre la naturaleza dinámica de las enfermedades infecciosas y, por tanto, sobre la ciencia de estas enfermedades, “nuestra experiencia durante las cuatro décadas posteriores al descubrimiento del sida habrían disipado ese escepticismo”, señala Fauci, y advierte que el surgimiento de enfermedades infecciosas es “verdaderamente un reto perpetuo”.

Personajes como Anthony Fauci han hecho historia no sólo por su trabajo científico, sino por haberse acercado al trabajo de la sociedad civil. En AHF República Dominicana trabajamos con las comunidades para prevenir y atender el VIH. Si quieres hacerte una prueba de detección gratuita o quieres conocer todos nuestros servicios, acércate a nuestros centros o haz tu cita por Whatsapp.

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