Cada 12 de agosto se celebra el Día Internacional de la Juventud, una fecha para abrir la conversación sobre los diversos problemas y obstáculos que enfrentan las personas jóvenes.

Este año, la Organización de las Naciones Unidas ha propuesto como tema la solidaridad intergeneracional, es decir, busca terminar con la discriminación que las personas mayores ejercen contra las jóvenes debido a su edad.

Uno de los ámbitos más importantes y donde las y los jóvenes suelen encontrar muchos obstáculos es en el acceso a la salud, y en particular a la salud sexual y reproductiva. Entonces, ¿qué pueden hacer los mayores, y sobre todo, las instituciones, para garantizar ese derecho fundamental?

Sexualidad no es igual a reproducción

El primer mito que hay que derribar es que los jóvenes no pueden (o no deben) tener relaciones sexuales cuando no han contraído matrimonio. Hoy en día, esto no es una limitante para decidir si iniciar o no la vida sexual, y no es raro que las personas elijan hacerlo antes de estar casadas.

Pero una vida sexual no tiene por qué ser equivalente a un embarazo, pues existen métodos para planificación familiar que deberían estar al alcance de las parejas jóvenes que no desean tener hijos todavía. 

Tanto las instituciones de salud como las figuras de autoridad, como padres, madres, profesores y médicos demostrarían solidaridad con los más jóvenes al poner a su alcance tanto la información sobre los métodos anticonceptivos como los propios métodos, para que sepan elegirlos y utilizarlos.

Por supuesto, otra de las grandes preocupaciones son las infecciones de transmisión sexual (ITS), principalmente el VIH, por lo que se piensa que prohibir la actividad sexual es la solución para protegerles de ellas. Es verdad que muchos jóvenes se abstienen, pero muchos otros no lo hacen, y a este grupo es al que hay que facilitarle el acceso a métodos de protección como el condón.

Cero violencia

Las relaciones de pareja en la juventud pueden ser intensas y arrebatadas en muchos aspectos, pero es importante no confundirlas con relaciones violentas. Los celos, la manipulación o el chantaje para mantener relaciones sexuales, por ejemplo, son formas de violencia que se dan en un contexto que las acepta o incluso, las justifica.

Cuando la sociedad insiste en que se debe hacer “todo por amor”, tal vez el mensaje se distorsiona y puede llevar a las personas a aceptar situaciones que, en el fondo, no desean. Por eso es importante estar pendientes de la violencia que pueden estar viviendo las y los jóvenes dentro de sus relaciones de pareja, para poder frenar situaciones que les perjudican, antes de que lleguen a ser más graves.

Acceso a los servicios de salud

El derecho a la salud es un derecho humano. Los servicios y los recursos destinados a mantener la salud de la población deben llegar también hasta los más jóvenes, pero con servicios amigables para ellos.

¿Qué significa servicios amigables? No solamente se requiere que el personal esté capacitado para atender a esta población sin juzgarla, sino que también los servicios deberían estar disponibles en horarios que no interfieran con los horarios escolares.

En un escenario ideal, un chico o chica debería poder acercarse a un profesional de la salud y plantear dudas sobre temas polémicos, como sexualidad, embarazos o consumo de sustancias, y obtener una respuesta seria a sus inquietudes. 

Como adultos, se debe procurar que la salud sexual (con información y métodos de protección como los condones) esté al alcance de la juventud, como una parte integral e importante de su bienestar general.

Libertad para elegir

Las decisiones sobre su propia vida sexual deben ser tomadas por las y los jóvenes. Ya sea que elijan iniciar o no esta actividad, sería fundamental que tomaran esta decisión con la mayor información posible.

Es verdad que Internet ofrece muchos espacios para investigar sobre el tema de sexualidad, pero aun hoy, los jóvenes necesitan más que mirar datos en una pantalla. Buscan información clara, pero, sobre todo, que provenga de una fuente confiable, y esa fuente puede ser la familia, la escuela y las instituciones de salud.

No se trata de atemorizarlos con los peligros que corren al iniciar su vida sexual, sino de darles la información necesaria para que conozcan los riesgos pero también sepan cómo protegerse de ellos.

Por todo esto, en AHF República Dominicana somos un espacio libre de prejuicios que brinda atención a diversos grupos de la población, sin juicios ni discriminación. Si necesitas condones gratis o una prueba de detección de VIH sin costo, acércate a uno de nuestros centros y con gusto te atenderemos.

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