Durante mucho tiempo ha sido considerado inapropiado, impuro o sucio. Es claro que la penetración anal es un tema por demás polémico. A veces, quienes lo practican sienten miedo de reconocerlo y esto les impide aclarar sus dudas al respecto con alguien confiable.

Por ejemplo, ¿qué pensaría un médico si le preguntáramos por qué a veces esta práctica es dolorosa? Probablemente se le subirían los colores al rostro y no atinaría más que a dar un sermón acerca de que “esa parte no está diseñada para el sexo”.

Sin embargo, sin importar si es su finalidad última o no, lo cierto es que muchas personas encuentran placer en la penetración anal, y estamos hablando de parejas heterosexuales u homosexuales por igual. Es por esto que es importante hablar sobre el tema sin prejuicios, pues así evitaremos riesgos innecesarios y podremos optimizar el placer que se puede obtener de esta práctica.

Conoce tu cuerpo

Todas las personas poseen un ano, independientemente de si lo usan o no en su actividad sexual. Esto quiere decir que, aunque seas tú quien lleva el rol penetrativo en un encuentro sexual, puedes suponer lo que siente la otra persona. Esto podría guiarte al momento de la penetración, pues es posible imaginar que habrá incomodidad o dolor si ésta se realiza de forma brusca.

Repasando las clases de anatomía, recordemos que el ano es un esfínter, es decir, un músculo en forma de anillo que, por lo general, se encuentra cerrado y que se abre para permitir el paso de cierta materia en el cuerpo. Por ejemplo, hay un esfínter en la entrada del estómago y uno al inicio de la uretra (que regula el paso de la orina).

El esfínter anal es la parte que cierra el recto, el último tramo del aparato digestivo. El recto está recubierto por un tejido muy delicado que puede sufrir fisuras o heridas muy pequeñas durante la fricción que produce una penetración.

Cuidado con el dolor 

El ano es un músculo que debe ser tratado con cuidado. Es una zona muy sensible del cuerpo, de forma que la estimulación adecuada puede traer un gran placer, pero a la vez, la manipulación demasiado ruda puede provocar un dolor importante.

Además, otra cosa crucial a tomar en cuenta es que la lubricación en el recto es prácticamente nula, por lo que siempre se debería utilizar un lubricante sintético a base de agua (esto último, para que no dañe los condones).

En suma, el sexo anal requiere cuidado y práctica para lograr optimizar el placer que puede proporcionar. Puedes iniciar la estimulación con un dedo y poco a poco, sin llegar todavía a la penetración, solamente ejerciendo cierta presión o haciendo caricias. Esto es una de las pocas cosas que puedes practicar en tu propio cuerpo y conocer así la sensación exacta, y saber si es placentera o no.

Al intentar la penetración, cierta dosis de dolor puede llegar a ser normal, pero no olvides que el dolor es un signo de que algo no está bien en el cuerpo, así que si esta sensación es muy intensa, lo más probable es que el esfínter está siendo lastimado. Lo ideal es poner atención para que esta experiencia no se convierta en un sufrimiento.

El condón es tu mejor amigo

La importancia de la fragilidad del esfínter anal y del recto no radica solamente en el objetivo de evitar relaciones sexuales dolorosas, sino también en un aspecto igual de relevante: la salud sexual.

Provocar cualquier tipo de herida (ya sea visible o no) en el ano o en la mucosa que recubre el recto abrirá una puerta de entrada para los microorganismos dañinos de transmisión sexual, desde una bacteria como la clamidia hasta un virus como el VIH.

Es por esto que la recomendación que escucharás siempre es usar condón en todas tus relaciones sexuales, especialmente si involucran sexo anal, pues así se evita el intercambio de fluidos y de gérmenes que pueden causar este tipo de infecciones.

Si quieres estar más seguro durante este tipo de encuentros, puedes usar preservativos del tipo extra fuerte que tienen algunas de las marcas más famosas, ya que son más gruesos y resisten mejor la fricción, que en esta zona puede ser más intensa.

Así que ya lo sabes, puedes practicar el sexo anal de forma segura y placentera si tú y tu pareja así lo deciden. Lo importante es informarte en fuentes confiables.

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