Todos los bebés y niños pequeños requieren atención y cuidados, pero aquellos que viven con el VIH requieren también algunos cuidados especiales para conservar un buen estado de salud por mucho tiempo.

Por lo regular, las pruebas de VIH no son exámenes que se les practiquen como rutina a los niños o las niñas, sin embargo, se les pueden realizar si existe la sospecha de que puedan tener el virus. Esto sucedería, por ejemplo, si su madre fue diagnosticada con VIH durante el embarazo, o si se hace evidente que su sistema inmunológico no funciona bien y se presentan infecciones oportunistas.

Algunas precauciones

La presencia del VIH en un menor de poca edad suele deberse a que el virus le fue transmitido durante el embarazo, el parto o incluso la lactancia, por lo que lo más probable es que el niño no sea la única persona con VIH en la familia.

Sin embargo, a lo largo de las cuatro décadas que lleva existiendo la pandemia de VIH, se ha observado que las mujeres son las principales cuidadoras, ya sea de sus parejas masculinas o de sus hijos e hijas, cuando el virus llega a una familia.

Es por esto que instituciones como la Universidad de California en San Diego tienen algunas recomendaciones para el cuidado de pequeños con VIH, que son un poco diferentes de los que se tienen con niños que no tienen el virus.

Por ejemplo, el único líquido corporal con el que se tendría que tener cuidado especial es con la sangre. Si el pequeño sufre una herida o una hemorragia (como las que se producen a veces por la nariz) es importante no tocar la sangre con las manos descubiertas, sino utilizar guantes de látex.

Hay que mencionar que esta medida preventiva la debería tomar cualquier miembro de la familia, incluyendo a padres y/o hermanos que también viven con VIH, ya que podría presentarse una reinfección por el virus que complicaría el tratamiento.

Por otro lado, si la sangre se derrama en el piso o alguna superficie, será suficiente limpiar la zona con agua y jabón. Si lo que se manchó de sangre fue la ropa, simplemente puede lavarse como de costumbre. El VIH no sobrevive fuera del cuerpo humano, por lo que la sangre seca no representa mayor peligro.

Cuando el niño o niña tenga edad suficiente, simplemente hay que recomendarle que, si surge un sangrado mientras está fuera de casa, busque un pañuelo limpio para contener la hemorragia presionando firmemente, y que no permita que alguien más toque la sangre con las manos descubiertas.

¿Cuándo consultar al médico?

Como para todas las personas diagnosticadas con VIH, las consultas médicas periódicas son fundamentales para los más pequeños. No debemos olvidar que, aunque no existe una cura, la infección por VIH sí se puede controlar y las personas pueden tener una vida larga y con buenas condiciones de salud en general.

Sin embargo, también podrían presentarse signos de enfermedad que requieran de atención médica inmediata, entre ellos están:

  • Fiebre mayor a 38°
  • Tos o falta de aire
  • Cambios en las evacuaciones
  • Llagas en la piel o en la boca, o manchas blancas en la boca
  • Cambios de comportamiento
  • Sangrados o moretones sin motivo específico
  • Dolor de oído o secreción de líquido del oído
  • Tuvo contacto con alguien con alguna enfermedad contagiosa (como la varicela)

También es buena opción preguntarle al personal de salud sobre algunos otros síntomas a los que se debería poner atención.

Recuerda que la mejor manera de evitar que un niño nazca con el VIH es haciendo, cuando menos, una prueba de detección durante el embarazo. Si tú o alguien que conoces está planeando embarazarse, en AHF República Dominicana hacemos pruebas de VIH gratuitas, con lo que podrás saber tu estatus para tomar las mejores decisiones. Acércate a nuestros centros de pruebas o haz una cita por Whatsapp.

CALCULADORA DE RIESGO
×

¡Hola!

Escríbenos tus preguntas sobre VIH e ITS. Estamos para ayudarte. Es gratis, seguro y confidencial.

×