A pesar de que llevamos 40 años conviviendo con el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), todavía existen varias dudas sobre la probabilidad de transmisión en una u otra situación.

Conocer a fondo cómo actúa este virus y las vías por las que puede pasar de una persona a otra es importante para tomar las medidas adecuadas para protegernos de él.

A la vez, este conocimiento nos hará dejar de ver a las personas que tienen el VIH como una amenaza, pues este es un prejuicio que, además de estar muy lejos de la realidad, puede llevarnos a cometer actos de discriminación.

Sólo hay tres vías

Recuerda que, para el VIH, sólo existen tres posibles vías de transmisión: la sexual, la sanguínea y la vertical (de madre a bebé).

La transmisión sexual es la más común en el mundo actualmente. Para el caso, hablar de relaciones sexuales se refiere a la penetración (ya sea vaginal o anal) y al sexo oral, aunque esta última práctica implica un riesgo muy bajo y depende de varias condiciones, pero no puede decirse que sea totalmente segura.

El VIH está presente en los fluidos sexuales como el líquido preeyaculatorio, el semen y los fluidos vaginales, además de la sangre menstrual y la mucosa anal, por lo que intercambiar estos fluidos es un riesgo para la transmisión.

La segunda vía es la sanguínea, donde la sangre de una persona pasa al cuerpo de otra. Al principio de la epidemia de VIH, en los años ochenta, un factor de transmisión común eran las transfusiones, pues la sangre no se revisaba. Hoy en día es obligatorio hacer pruebas a la sangre donada para verificar que no tenga virus ni otros gérmenes, por lo que no es probable que alguien adquiera el virus de esta forma.

Sin embargo, el VIH puede transmitirse al compartir una jeringa, por ejemplo, para inyectarse drogas. También es posible adquirir el virus si la sangre de una persona con VIH entra en contacto con una herida abierta de alguien que no lo tiene, y aunque este tipo de casos son improbables, podría suceder en situaciones como accidentes o deportes de contacto.

La tercera y última vía es la transmisión vertical, es decir, de una mujer a su bebé, ya sea durante el embarazo, el parto o el posparto. En el embarazo, el VIH podría pasar al feto mediante los fluidos que comparte con la madre. En el parto natural, el riesgo está en los momentos en que el bebé entra en contacto con la sangre del proceso. Y después del nacimiento, una mujer podría transmitir el virus a través de la lactancia.

No hay otras formas de adquirir el VIH. El besar o abrazar a alguien con el virus, el compartir un vaso, usar el mismo baño o nadar en la misma piscina, el estar en contacto con el sudor o las lágrimas de esa persona no representan riesgo alguno de transmisión.

Protégete de los riesgos

También es importante saber que cada vía de transmisión tiene sus propios métodos de prevención.

Para evitar el virus en las relaciones sexuales hay dos formas, la primera ya la has escuchado: usar condón (por cierto, ¿sabes si lo usas correctamente? Puedes corroborarlo aquí). Este viejo amigo impide que los fluidos sexuales pasen de una persona a otra, bloqueando la transmisión.

La segunda forma es que las personas con VIH tomen su tratamiento, de forma que logren bajar la carga de virus en su cuerpo a niveles indetectables. A esto se le conoce como indetectable=intransmisible. Si alguien que tiene VIH tiene bajo control la infección, no hay posibilidad de que lo transmita a otros. Por esto, entre otras razones, es tan importante que las personas con VIH sean detectadas y tratadas.

En el caso de la transmisión sanguínea, la forma de prevenirla es no utilizar equipo de inyección que no sea nuevo o estéril. Esto es aplicable a personas que usan drogas inyectadas, pero también a establecimientos que usan este tipo de instrumentos, como algunos centros de belleza que no tienen estándares de seguridad.

La transmisión vertical se puede impedir cuando la mujer embarazada recibe tratamiento contra el VIH. Por esto, se recomienda que toda mujer gestante se haga una prueba de detección del virus, así en caso de tenerlo puede recibir atención oportuna que logrará que su bebé nazca libre del virus.

Y recuerda que el riesgo de adquirir el VIH no depende de quién eres, sino de las actividades que realizas y, sobre todo, si las realizas sin medidas de protección. Cualquiera puede (y debería) hacerse una prueba de detección del VIH, y en AHF República Dominicana las hacemos gratis. Localiza tu centro de pruebas más cercano y hazte la prueba ya.

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